Estilo Wabi Sabi

En decoración, esta tendencia de origen oriental se basa en lo natural, en el paso del tiempo como pilar de un hogar equilibrado y lleno de personalidad.

El Wabi-Sabi es una tendencia decorativa que relaja los ambientes. Se caracteriza por ser un estilo de decoración japonés que se centra en la belleza de la imperfección. Bueno, más que un estilo, es una filosofía de vida que toma de la naturaleza 3 ideas básicas:  nada es perfecto, nada es permanente y nada es completo.

Ambientes simples y cálidos. Pocas piezas pero en materiales que aportan calidez. Paredes desnudas. Casi siempre aparecen sin adornos y tienen textura dejando sentir el paso del tiempo. El wabi-sabi es sencillez y claridad. Abandona los cuadros, los objetos e ilustraciones que cubren las paredes.

¿Qué caracteriza al estilo Wabi-Sabi?

Minimalismo:

Nada de sofisticación, ni objetos banales. En el Wabi-Sabi se aprecia mucho el espacio libre, el silencio y la simplicidad. Por eso promueve conservar solo lo esencial para estar feliz en la cotidianidad. 

Materiales naturales:

Como te contaba, esta filosofía se inspira en la naturaleza. Así que toma de ella todo lo que puede: maderavidriopiedramármolcerámicahormigón y fibras vegetales como lino, algodón o mimbre.

 Por ejemplo, en un espacio con Wabi-Sabi puedes encontrar una mesa decorada con naturaleza en su estado puro: hojas, piedras, conchas de mar o un jarrón de cerámica lleno de troncos y ramitas silvestres.

Diseños sencillos y auténticos:

 La composición más sencilla o el arte del menos es más.

El wabi-sabi solo se entiende si introducimos en nuestro hogar materiales prácticamente sin tratar. La poca decoración existente es artesanal, y a ser posible, realizada con materiales completamente naturales.

En el Wabi-Sabi vale lo asimétrico, lo irregular, lo imperfecto. Toda marca que el clima, el uso o el paso del tiempo haya dejado en una pieza es digna de ser mostrada (y hasta celebrada) porque habla de su historia y su vulnerabilidad. Eso la hace realmente única. 

Si quieres recrear este estilo, opta por piezas de aspecto antiguo, rústico o natural. No importa si están viejas, desgastadas o agrietadas; recupéralas y lúcela con orgullo.

Tonos neutros:

Colores neutros, comienza en la paleta de los grises y llegan al blanco a través de la línea de ocres poco saturados. Arenas, topos, grises, blancos y beige están por todos los rincones en una casa wabi-sabi.

Atmósfera íntima:

Los espacios decorados bajo este estilo suelen tener poca luz para dar la sensación de intimidad. Esa decisión también permite jugar con las sombras para que “adornen” espacios que parecen insignificantes.

La luz natural debe ser la protagonista para aportar calidez durante el día. Mientras que, durante la noche, la luz artificial debe resaltar los rincones principales de las estancias.

Para lograrlo puedes utilizar lámparas colgantes, acompañadas de focos de luz puntuales. Eso de alumbrar un cuadro, una vasija o una planta como si fuera una obra de arte es muuuuy Wabi-Sabi.

Orden y armonía:

El wabi-sabi no acepta el desorden de hecho una de sus principales premisas es  lograr tranquilidad a través del orden y la sencillez.

Pero se trata de un orden basado en el equilibrio de los elementos, huyendo de las simetrías y de la perfección. De ahí que algunas personas crean que la apariencia Wabi-Sabi luce pobre, pero la verdad es que en este estilo de decoración todo está muy bien pensado y dependiendo de los materiales que se elijan puede resultar bastante costoso.

Si te ha gustado este estilo pero no acaba de encajar con tu gusto por ser demasiado básico, te cuento que existen estilos con características similares, pero más modernos: uno es el kinfolk y el otro es el japandi